Que tener en cuenta para usar toxina botulínica

¿Cuánto cuesta?
Desde U$S 500, aproximadamente. El precio depende mucho, entre otras cosas, de su marca y origen.
¿Los resultados son inmediatos?
No. Los primeros resultados pueden ser observados en un lapso de 48 a 72 horas, que es lo que tarde el músculo en relajarse. Cabe recordar, no obstante, que ese efecto es temporal porque el nervio del músculo no es eliminado totalmente y con el tiempo la movilidad se recupera.
¿Duele?
Depende de la sensibilidad y la tolerancia al dolor que tenga cada pacientes. La mayoría no siente dolor, sobre todo porque el músculo se suele adormecer previamente con un producto anestésico local, que se aplica como una crema un rato antes del pinchazo. Después de la infiltración, el área tratada puede sentirse algo molesta y a veces hasta podría presentar hematomas. Pero al cabo de dos o tres días la hinchazón baja y la apariencia mejora notablemente.
¿Cuánto dura su efecto?
La duración varía según cada paciente, pero va de los 4 a los 6 meses. Después de eso, si se quiere seguir disfrutando de sus efectos, hay que volver a aplicar otra dosis de toxina. La duración también depende (y el dato no es menor) de la calidad del producto. Existe actualmente en el mercado, por ejemplo, una toxina botulínica de origen chino que no se vende en nuestro país (aunque sí en Brasil y Chile) con efectos no tan buenos. Pero las principales marcas locales -Botox y Dysport- son ambas confiables y duraderas.
¿Es verdad que, pasado el efecto, las arrugas se ven peor que antes?
Eso es un mito. Ninguna arruga se ve más pronunciada que antes transcurridos esos mágicos cuatro o seis meses de lisura perfecta. Sólo que el cutis vuelve a tener la misma apariencia que tenía antes de las inyecciones, cosa que resulta inaceptable para algunos pacientes.
¿Son seguras las botox parties”?
Esta es una práctica está cada vez más extendida. Se trata de reuniones en casas particulares que sirven para aplicarse botox compartiendo las ampollas (y por ende, gastando menos, puesto que una vez abierta la ampolla no puede ser conservada para su uso posterior y lo que no se aplica debe ser desechado). Para buena parte de los especialistas, estas reuniones no son aconsejables: siempre es mejor inyectarse con un médico reconocido y en un ámbito reconocido. “Estoy totalmente en contra de estas botox parties”, afirma el doctor Sergio Escobar, médico dermatólogo, miembro de la Academia Americana de Dermatología y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología. “Se trata de reuniones donde a las señoras las inyecta un individuo que no se sabe si es médico, y que encima trabaja después de haberse tomado una copita de champán. Definitivamente, en las Botox parties la probabilidad de complicaciones es mayor”.
¿Se puede usar durante el embarazo?
Definitivamente, no. La seguridad de la toxina en mujeres embarazadas o en período de lactacia no está comprobada, y por ende nadie aconseja la aplicación. “En el embarazo la prioridad está en la panza y no en la estética de la cara”, asegura el doctor Escobar. “Si bien no hay una contraindicación formal, una cuestión de lógica y racionalidad hace que yo nunca haya inyectado a una embarazada”.

¿Qué precauciones hay que tomar?

“La mejor prevención de todas es estar bien informado y elegir bien al profesional, porque una mala aplicación puede ser perjudicial” explica el doctor Albertal. Hay algunos datos para tener en cuenta: el Botox puede tener contraindicaciones en algunos casos. Por ejemplo, en las personas que tengan alergia a este tipo de bacteria. Además, cuando el producto se usa en cantidades grandes (para combatir las arrugas del cuello, por ejemplo) el organismo puede crear defensas naturales contra la bacteria. Además, si no se administra correctamente y con cuidado, alguna cantidad del medicamento puede llegar a otro músculo y provocar resultados indeseados como una ceja más alta que otra (por no hablar del riesgo de una parálisis facial). “El mayor riesgo consiste en que la toxina llegue a músculos a los que no querés que llegue”, explica el doctor Escobar. “Hay que pensar que cada músculo que se toca con la toxina se desinerva, se desenchufa. Si por fatalidad o por mala técnica o por usar un producto de mala calidad la toxina migra al otro músculo, eso puede generar un cerramiento del ojo, o el famoso freezing de la cara, que son esas caras que parecen eternamente sorprendidas. En cualquier caso, todos estos errores, por suerte, son transitorios”, consigna. Por eso es fundamental que la aplicación quede en manos de alguien calificado. Si el producto se inyecta correctamente, es seguro: la cantidad de toxina utilizada en la terapia es ínfima, permanece largo tiempo en el punto donde se inyectó y no entra en contacto con órganos sensibles como el hígado, el riñon o el corazón.

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