La caida de cabello en los hombres

Ni un pelo de tontos: Primero fue uno. Y después otro, y otro más. Hasta que finalmente ese lento precipitar de pelo sobre la almohada se transformó en lluvia lisa y llana. O casi. “Una mañana, mientras me peinaba para ir al trabajo, vi cómo quedaba el peine y me quise morir. Pensé: ‘Panzón, todavía; pelado, jamás’. Al día siguiente fui a consultar. Y acá me ves”, cuenta encantado Sergio, un comerciante de 47 años que -como tantos señores de su misma edad, e incluso menores- simplemente no pueden terminar de deglutir la idea de tener que despedirse de sus melenas y deciden hacer algo al respecto. No por casualidad, las soluciones quirúrgicas para la recuperación del cabello encabezan la lista de preferencias masculinas a la hora de decidirse por alguna práctica de este tipo. “Es que, para un hombre, el cabello no es un tema menor”, confirma el Dr. Carlos Rey, cirujano plástico con más de diez años de experiencia en el área de implantes capilares, técnica en la que se capacitó con el experto brasileño Carlos Eubel, uno de los pioneros en la materia. “En efecto, al margen de la cuestión estrictamente estética, el pelo cuenta hasta por razones laborales. En cuanto al perfil de quienes recurren al implante capilar, podríamos decir que son varones de clase media y de más de cuarenta años”, explica.

¡FUERA ABAJO!
En los varones, dicen los entendidos, la caída del pelo es algo así como una maldición anunciada. Como detalla el Dr. Bruno Szyferman, cirujano especializado en micro implante capilar, “la causa más común de la caída es un trastorno androgenético o hereditario. Este puede comenzar en la adolescencia, pero a los 30 años afecta a un tercio de la población y los cincuenta años, a un 50 %. Este fenómeno se debe a que la hormona masculina llamada testosterona se transforma en dihidrotestosterona (DHT) a través de una enzima llamada 5 alfa reductasa. La DHT actuará sobre los folículos pilosos y -en los que genéticamente estén destinados a ser afectados- primero hará que el pelo comience a deteriorarse. Finalmente el cabello se perderá en la zona afectada y nunca más volverá a nacer”. Pero, así de trágico como puede llegar a sonar esto, lo cierto es que desde hace casi una década la ciencia ha descubierto un método que permite (de modo veloz, indoloro y efectivo) que el cabello vuelva a crecerincluso en áreas ya sin pelo a la vista.

MARCADO AL NACER
Ninguna loción, masaje ni “fortificador capilar” podrá hacer crecer el pelo allí donde bajo la acción de la DHT los folículos pilosos dijeron “Basta”. Sin embargo, un cierto capricho de la Naturaleza (que hace que por lo general sólo los folículos pilosos que están en la parte superior de la cabeza resulten sensibles a la DHT) abre una posibilidad para aquellos que no se resignen a portar una testa reluciente cual bola de billar. Para decirlo muy simplemente, cada pelo, al nacer, lleva consigo toda una carga de información genética. La misma decide desde su color hasta su textura y, claro, también cuál será su “vida útil”. El pelo que enmarca la frente, el de arriba de la cabeza y de la zona de la coronilla, por caso, viene (en ciertos individuos) “programado” para dejar de crecer a partir de determinado momento. No en vano, se alude a estas áreas como “de pelo temporario”. Otras zonas, como los laterales de la cabeza y la nuca, están -por el contrario- provistas de pelo que no contiene esa misma información genética y crece sin problemas a lo largo de toda la vida.

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