El origen del estiramiento facial

En 1899 el cirujano norteamericano, Charles Miller, desarrolló un método para retirar “pliegues de piel del párpado en forma de bolsa”. Y si bien su método marcó un hito en la historia de la cirugía estética, Miller no soportó el reproche de muchos pacientes que no quedaban conformes con los resultados y se dedicó a la cirugía general porque consideró “más satisfactorio curar enfermedades que atender vanidades”.
Si bien los primeros pacientes de la cirugía estética, recordemos, fueron hombres a quienes la sífilis había dejado sin nariz y la rinoplastía la primera técnica en perfeccionarse, en el siglo XX las mujeres tomaron la delantera y vieron en el estiramiento facial una fuente de belleza y juventud. Pero debía ser un secreto. Por eso la primera cirujana mujer, la francesa Suzanne Noel, les permitió animarse a muchas que encontraron en otra mujer discreción y silencio. Noel se había sometido a múltiples estiramientos y blefaroplastías, y atendía en su escritorio con una foto de sí misma muy joven como para invitar a la comparación. En 1912 se hizo la primera operación para levantar pómulos y en 1919 se desarrolló una técnica para eliminar la papada. Hacia 1920 el estiramiento facial se había convertido en una técnica estándar.

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