Los precursores de la cirugía estética

Un precursor de la medicina estética fue sin dudas el bolones Gaspare Tagliacozzi (1545-1599), que distinguía entre chirurgia curtorum per insitionem (cirugía que sana mediante injertos) y chirurgia decoratoria (cirugía decorativa o “estética”, para utilizar una expresión más de estos tiempos). Curiosamente, el desarrollo de la chirurgia decoratoria fue impulsado por la aparición de la sífilis endémica, puesto que esta enfermedad venérea importada del continente americano tenía un signo visible muy estigmatizante: deformaba la nariz del enfermo, evidenciando así su condición de tal. Tagliacozzi ideó entonces una cirugía para reconstruir la nariz de los sifilíticos y lograr de este modo que pasaran inadvertidos. Vemos pues que fueron los hombres los primeros destinatarios de los esfuerzos de la cirugía estética y también sus primeros (y sufridísimos) pacientes. El procedimiento revolucionario de Tagliacozzi -que hoy causa espanto- consistía en cortar un trozo de piel del brazo del paciente y dejarlo colgando para que “no se echara a perder”, mientras aplicaba gasas en la carne viva para que cicatrizara. Al cabo de catorce días, el médico unía este colgajo de piel al muñón de la nariz y mantenía el brazo sujeto a la cabeza mediante un dispositivo durante veinte días más, hasta que la piel “trasplantada” se adhiriera al resto de nariz. Finalmente cortaba la piel Liberaba el brazo y el sujeto quedaba de este modo dotado de una imperfecta pero del todo más aceptable “nueva nariz”.

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