La relación en la clínica de estética

La cliente también puede preguntarse si a fuerza de tanto hablar la esteticista no le está dando un se vicio de inferior calidad ¿Qué sucede cuando, apr vechando que le queda poco de tiempo, la esteticista prolonga el tratamite para tener el placer (escuchar a su cliente y corresponderle? ¿No tendrá  la cliente la impresión, en próximas visitas, de que se le está “despachando”, de que se le está haciendo el servicio deprisa y corriendo dedicándole “sólo” una hora y cuarto? ¡El tiempo que se emplea en hablar es tiempo que se quita al servicio!
“Yo comparto todo con mi cliente, tanto las preocupaciones como las alegrías” afirma una esteticista, orgullosa de sus buenas relaciones con su clientela. “Eso está muy bien -replica Maryse Corval- pero ¿puede usted venderle sus productos si ha permitido que la cliente se extienda más y más sobre sus problemas económicos? ¿No tendrá mala conciencia si le ofrece las cremas que necesita conociendo al dedillo todos los gastos que soporta desde que se ha divorciado y sabiendo, además, que su marido no le pasa la pensión alimenticia?

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