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Como curar las varices

Así se cura.
Una vez que el médico hizo el diagnóstico, tendrá que poner manos a la obra para solucionar el problema. Y como la tela para tal obra serán sus piernas, es mejor dar con el procedimiento adecuado. No todos requieren del mismo tratamiento. Como dicen los médicos, “no existen enfermedades, sino enfermos”. Pues bien. Frente a frente con el especialista, lo más conveniente será que juntos, evalúen qué se necesita y a qué método está dispuesto a entregarse. Como veremos, son variadas las opciones para el tratamiento y erradicación de las várices, y la elección del método más adecuado será una consecuencia directa de la correcta evaluación del problema: el Doctor Lacour nos da un ejemplo práctico:
“Primero se produce la visualización en una pantalla, a través del traductor del Ecodoppler, de la vena perforante (la más compleja de tratar). Luego se la punza con una jeringa a través de la cual es inyectado un dispositivo llamado “coil”, que consiste en un resorte de acero inoxidable recubierto por cerdas plásticas. Al colocarlo en la vena, el dispenser es retirado y el resorte toma su original forma, o sea que se enrolla en forma de espiral, taponando la vena y promoviendo la coagulación sanguínea. Es una práctica que se realiza en apenas quince minutos y logra exitosos resultados “.
“En los casos que no revisten gravedad, o cuando el paciente no se siente afectado por el aspecto estético, se trata con medicación por vía oral, elasto-compresión o esclerosis”, asegura el Doctor Lacour. Veamos en qué consiste cada una de estas variantes.
Medicamentos flebotónicos: son fármacos que refuerzan la musculatura venosa, impidiendo la distensión de las paredes de las venas, y aumentando su resistencia.
Elastocompresión: es un tratamiento local, que consiste en la utilización de vendas o medias elásticas actuando como soporte exterior de la vena, aumentando la presión de los tejidos y evitando la aparición de edemas. Son preferibles las medias a las vendas ya que en ocasiones pueden estas últimas no ajustarse a la medida necesaria para el paciente. Además, hoy día, las medias de elastocompresión no difieren de las de vestir, ya que están muy lejos de aquellas gruesas y calurosas del pasado. Más delgadas y porosas, por lo tanto frescas, las medias ya tienen el punto de compresión graduado, y el especialista determinará que tipo de venda se debe adquirir:
• Baja compresión: son las que se encuentran por debajo de los 20 milímetros de mercurio de compresión, también llamadas sport o descanso. Su uso es básicamente preventivo.
• Mediana compresión: tienen entre 20 y 30 milímetros de mercurio, y son recetadas para aquellas personas que ya tienen problemas venosos;
• Alta compresión: de más de 30 milímetros de mercurio, son utilizadas durante los estados varicosos avanzados. Esclerosis: consiste en la inyección de un agente químico que provoca una inflamación de la pared venosa, haciendo que la sangre se coagule. “Ente tratamiento debe aplicarse solamente en venas pequeñas, como puede ser el caso de las teleangiectasas -arañitas- teniendo especial cuidado en la sustancia que se inyecta. La que debe tener un agente químico de intensidad conocida -es ideal la glicerina crómica- pues si se pivduce un exceso en la aplicación de la misma, puede aparecer una mancha, que en definitiva es mucho más notoria que la várice en sí, y en el peor de los casos llega a generar una úlcera “, explica el Doctor Lacour. Asimismo, de acuerdo al tipo de várice que se trate, pueden emplearse otros tratamientos también considerados no invasivos, como se denomina a los que no implican una intervención quirúrgica. Luz Pulsada: es una luz especial -técnicamente, secuenciada-emitida por sistema com-pularizado. Puede usarse sobre cualquier grado de coloración de la piel. Tiene filtros especiales que permiten realizar la fotocoagulación de los derrames y las várices.
Es de especial utilidad en el tratamiento de arañitas, combinándolo a veces con tratamiento inyectable (escleroterapia). El tratamiento se realiza colocando un disparador sobre la piel, haciendo desaparecer lentamente las venas afectadas. Durante su aplicación se siente como un pellizco, pero esto no hace necesaria anestesia local o medicación para el dolor. Cada sesión dura entre quince o veinte minutos, y el médico determinará cuántas se necesitan.

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